Energía solar en zonas rurales de Barrancabermeja marca nuevo capítulo en la estrategia “Capital Solar de Colombia”
Después de décadas de abandono estatal y de vivir en condiciones precarias sin acceso estable al servicio eléctrico, 133 familias campesinas y pescadoras hoy encienden la luz en sus hogares gracias a un proyecto de transición energética liderado por la administración distrital. La iniciativa no solo representa una mejora en la calidad de vida de estas comunidades, sino que también consolida el discurso político de Barrancabermeja como referente nacional en energías limpias.
La implementación de energía solar en zonas rurales de Barrancabermeja se convirtió en uno de los proyectos insignia del gobierno local, que ha promovido la visión del territorio como “Capital Solar de Colombia”. Bajo esta bandera, la administración aseguró haber llevado soluciones reales a sectores históricamente olvidados por la política pública.
Los beneficiarios pertenecen a los corregimientos Ciénaga del Opón, San Rafael de Chucurí y El Llanito, donde por años las familias dependieron de velas, plantas eléctricas improvisadas o conexiones informales para poder alumbrar sus viviendas durante la noche.
Gobierno distrital invirtió más de 4.200 millones para beneficiar a 133 familias
La administración confirmó que la inversión superó los 4.200 millones de pesos, recursos destinados a la ejecución integral del proyecto, desde la convocatoria hasta la instalación de los sistemas fotovoltaicos completos.
El proyecto de energía solar en zonas rurales de Barrancabermeja incluyó la instalación de paneles solares, inversores, sistemas de almacenamiento de energía y acometidas eléctricas que permiten un servicio continuo y sostenible. Según funcionarios del distrito, el impacto va más allá de la simple conexión eléctrica: se trata de cerrar una brecha histórica en materia de servicios públicos.
“Hoy vinimos a verificar y supervisar el proyecto. Queríamos hablar directamente con los campesinos y confirmar cómo les ha cambiado la vida”, señaló uno de los voceros oficiales durante la visita técnica a las comunidades beneficiadas.
Corregimientos históricamente abandonados ahora cuentan con servicio continuo
En las veredas Billete Blanco, Candelaria, Caño Ñeque, Ciénaga del Opón, La Hortensia, Isla Río Magdalena, La Colorada, Nueva Venecia, El Porvenir, Santo Domingo y La Unión, la electricidad dejó de ser un privilegio esporádico.
Durante años, los habitantes debían cruzar el río para conseguir hielo, cargar celulares o conservar alimentos. El costo del transporte y la compra constante de hielo representaban un gasto adicional para familias que dependen principalmente de la pesca y la agricultura.
Con la implementación de energía solar en zonas rurales de Barrancabermeja, ahora cuentan con neveras, ventiladores, televisores y lavadoras funcionando de manera estable. La posibilidad de conservar alimentos y reducir gastos en combustibles ha generado un impacto económico directo en los hogares.
Campesinos y pescadores dejan atrás décadas sin electricidad formal
Los testimonios de los beneficiarios reflejan el cambio estructural que representa este proyecto. Algunos habitantes aseguran que pasaron de alumbrarse con velas a tener sus casas completamente iluminadas.
“Antes tocaba ir cada dos días a buscar hielo al otro lado del río. Ahora tenemos nuestra nevera y podemos guardar la comida sin problema”, relató uno de los campesinos beneficiados.
La apuesta por la energía solar en zonas rurales de Barrancabermeja también tiene un componente simbólico: representa el reconocimiento institucional a comunidades que durante años denunciaron abandono estatal.
Retos logísticos y ejecución en territorios de difícil acceso
La ejecución del proyecto no estuvo exenta de dificultades. Funcionarios encargados señalaron que el transporte de materiales fue uno de los mayores desafíos.
Paneles solares, cemento, tuberías, inversores y sistemas de almacenamiento debieron ser trasladados por caños y trochas, incluso cargados al hombro en algunos tramos. Las condiciones geográficas elevaron los costos operativos y exigieron coordinación constante entre contratistas y gobierno.
El proyecto de energía solar en zonas rurales de Barrancabermeja implicó no solo inversión económica, sino también voluntad política para llegar a sectores donde tradicionalmente no se ejecutaban obras de esta magnitud.
Materiales transportados por caños y trochas para cumplir el proyecto
Los contratistas confirmaron que hubo múltiples contratiempos logísticos. En algunos casos, las rutas de acceso requerían transporte fluvial o desplazamientos prolongados por caminos rurales.
Sin embargo, la administración defendió la inversión argumentando que llevar servicios básicos a la población más vulnerable siempre implica mayores esfuerzos financieros y técnicos.
Sistema fotovoltaico completo con almacenamiento garantizado
Cada vivienda recibió un sistema compacto de energía fotovoltaica con almacenamiento, lo que permite continuidad en el servicio incluso en horas nocturnas o en días de menor radiación solar.
La estrategia fortalece el posicionamiento político del distrito como referente en transición energética, alineándose con discursos nacionales sobre sostenibilidad y energías limpias.
Anuncian fase dos para 180 nuevos beneficiarios en 2026
Durante la supervisión del proyecto, la administración anunció que ya se estructuró una segunda fase que beneficiaría a 180 familias adicionales.
El gobierno local informó que actualmente el nuevo proyecto se encuentra en evaluación técnica para la asignación de recursos, con el objetivo de iniciar su ejecución en 2026.
La continuidad del programa de energía solar en zonas rurales de Barrancabermeja busca consolidar una política pública de largo plazo en materia de cobertura energética rural.
Administración proyecta ampliar cobertura energética rural
La meta institucional es ampliar la cobertura en corregimientos y veredas que aún carecen de conexión formal a la red eléctrica convencional.
Funcionarios destacaron que este tipo de iniciativas no solo reducen la desigualdad, sino que también fortalecen la economía local, mejoran las condiciones educativas de los niños y disminuyen la dependencia de combustibles fósiles.
Las veredas que hoy hacen parte del programa de transición energética
Las comunidades beneficiadas aseguran que el impacto es tangible: ahora pueden realizar actividades productivas con mayor eficiencia, estudiar en horas nocturnas y conservar alimentos sin depender de terceros.
La implementación de energía solar en zonas rurales de Barrancabermeja marca un precedente político para futuras administraciones, al demostrar que la transición energética puede convertirse en herramienta de inclusión social.
Con esta iniciativa, el gobierno distrital no solo ejecuta una obra de infraestructura, sino que refuerza su narrativa de gestión enfocada en cerrar brechas históricas. Mientras avanza la evaluación de la segunda fase, las familias beneficiadas ya viven el cambio en su cotidianidad, iluminando sus hogares con una alternativa limpia que redefine el desarrollo rural del territorio.