Movilización contra el fracking en Puerto Wilches contó con embarcaciones navegando por el río Magdalena, pancartas, banderas y consignas en defensa del agua y la vida, cientos de personas participaron en una nueva jornada de protesta en Puerto Wilches para expresar su rechazo a una posible implementación del fracking en el Magdalena Medio. La movilización reunió a organizaciones sociales, ambientales, campesinas, pescadores artesanales y líderes comunitarios que reiteraron su preocupación por los posibles impactos ambientales, económicos y sociales que, según afirman, podría generar esta técnica de extracción de hidrocarburos.
La jornada inició con una movilización fluvial por el río Magdalena y posteriormente continuó con una marcha por las principales calles del municipio, donde los asistentes insistieron en que el agua, la pesca y la agricultura constituyen la base del desarrollo de la región y deben ser protegidas frente a cualquier proyecto que represente riesgos para los ecosistemas.
El evento se desarrolló en medio de un nuevo escenario político nacional, luego de que el presidente electo Abelardo De La Espriella manifestara durante su campaña su respaldo al desarrollo de proyectos de fracking bajo estándares técnicos y operacionales. Estas declaraciones reactivaron el debate entre quienes consideran esta técnica una oportunidad para fortalecer la producción petrolera y quienes sostienen que representa una amenaza para las fuentes hídricas y la biodiversidad del Magdalena Medio.
La movilización contra el fracking en Puerto Wilches volvió a evidenciar la preocupación de las comunidades por el futuro de los recursos naturales y la importancia de mantener espacios de participación ciudadana.
Movilización contra el fracking en Puerto Wilches refleja la preocupación de las comunidades
La movilización contra el fracking en Puerto Wilches volvió a reunir a diferentes sectores sociales que desde hace varios años mantienen una postura crítica frente a los proyectos de exploración en yacimientos no convencionales.
Campesinos, pescadores, ambientalistas y representantes de distintas organizaciones coincidieron en que el agua constituye el principal patrimonio natural del territorio y advirtieron que cualquier actividad que pueda afectar los ríos, ciénagas y acuíferos tendría consecuencias directas sobre la economía y la calidad de vida de miles de familias.
Uno de los voceros de la jornada fue Eric Payares, presidente de la Asociación de Pescadores del corregimiento El Guayabo, quien aseguró que las comunidades rurales dependen principalmente de la pesca, la agricultura y la producción campesina.
Durante su intervención manifestó que el agua representa la base de la seguridad alimentaria de la región y sostuvo que la prioridad de las comunidades es proteger los recursos naturales para garantizar la permanencia de las familias en el territorio.
La movilización contra el fracking en Puerto Wilches también recordó que esta oposición no es reciente. Desde 2019 diferentes organizaciones sociales comenzaron a expresar su desacuerdo con los proyectos piloto de investigación integral en yacimientos no convencionales.
Posteriormente, la firma del primer convenio entre la Agencia Nacional de Hidrocarburos y Ecopetrol para desarrollar proyectos piloto incrementó la preocupación entre las comunidades, que desde entonces han promovido marchas, plantones, encuentros ciudadanos y acciones jurídicas relacionadas con esta discusión.
Durante la jornada, la movilización contra el fracking en Puerto Wilches reunió a pescadores, campesinos, líderes sociales y organizaciones ambientales que reiteraron su llamado a proteger las fuentes hídricas del Magdalena Medio
El agua continúa siendo la principal preocupación
Durante la movilización, los participantes insistieron en que Puerto Wilches es un municipio rodeado por importantes cuerpos de agua que sostienen buena parte de la economía local.
El río Magdalena, las ciénagas y los acuíferos permiten el desarrollo de actividades pesqueras, agrícolas y ganaderas que constituyen la principal fuente de ingresos para numerosas familias.
Los asistentes aseguraron que cualquier intervención que represente riesgos para estos ecosistemas podría afectar no solo el medio ambiente, sino también el empleo, la producción de alimentos y el desarrollo económico del Magdalena Medio.
La defensa del territorio une a diferentes sectores
Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue la participación conjunta de organizaciones ambientales, asociaciones campesinas, pescadores artesanales, defensores de derechos humanos y líderes sociales.
Todos coincidieron en que la protección del territorio debe ser una prioridad y reiteraron su compromiso de continuar desarrollando actividades pedagógicas y movilizaciones ciudadanas para mantener vigente el debate sobre el futuro ambiental de la región.
Los organizadores señalaron que la movilización contra el fracking en Puerto Wilches hace parte de una serie de actividades que continuarán desarrollándose en los próximos meses.
¿Qué es el fracking y por qué genera tanta discusión en Colombia?
El fracking, también conocido como fracturamiento hidráulico, es una técnica utilizada para extraer petróleo y gas atrapados en formaciones rocosas profundas conocidas como yacimientos no convencionales.
El procedimiento consiste en perforar el subsuelo e inyectar grandes cantidades de agua, arena y aditivos químicos a alta presión para fracturar las rocas y facilitar la liberación de los hidrocarburos.
La movilización contra el fracking en Puerto Wilches también tuvo un componente pedagógico, mediante el cual diferentes organizaciones explicaron a los asistentes el funcionamiento de esta técnica y las razones por las cuales consideran necesario mantener un debate amplio sobre sus posibles efectos ambientales, sociales y económicos.
Organizaciones sociales reiteran su rechazo a los proyectos de fracking
Durante la jornada también participaron representantes de organizaciones ambientales y sociales que recordaron que la discusión sobre el fracking lleva varios años en Colombia y ha generado posiciones divididas entre diferentes sectores del país.
Quienes rechazan esta técnica sostienen que aún existen interrogantes sobre sus posibles impactos en las fuentes hídricas, la biodiversidad y las comunidades ubicadas en las zonas donde podrían desarrollarse proyectos de exploración. Por ello, consideran necesario aplicar el principio de precaución y priorizar la protección de los ecosistemas estratégicos del Magdalena Medio.
Los asistentes manifestaron que Puerto Wilches cuenta con una importante riqueza hídrica y ambiental, por lo que insistieron en que cualquier decisión relacionada con la explotación de yacimientos no convencionales debe tener en cuenta la participación de las comunidades y los estudios técnicos correspondientes.
Según los participantes, la movilización contra el fracking en Puerto Wilches busca generar conciencia sobre la importancia del agua y de los ecosistemas para las futuras generaciones.
La USO insiste en reactivar los proyectos piloto de investigación
Mientras las organizaciones sociales mantienen su oposición al fracking, desde otros sectores existe una postura diferente frente al futuro de esta tecnología en Colombia.
La Unión Sindical Obrera (USO), organización que representa a trabajadores de la industria petrolera, ha expresado en diferentes oportunidades la necesidad de retomar los Proyectos Piloto de Investigación Integral (PPII), argumentando que estos permitirían obtener información científica suficiente para determinar la viabilidad técnica, ambiental y económica del fracking en el país.
Desde esta perspectiva, el sindicato considera que Colombia necesita fortalecer sus reservas de hidrocarburos para garantizar la autosuficiencia energética y mantener los recursos que financian programas sociales, infraestructura y desarrollo regional.
Estas posiciones reflejan que el debate no solo involucra aspectos ambientales, sino también económicos, energéticos y laborales, convirtiéndose en uno de los temas más relevantes de la agenda nacional.
Un debate que cambió con el Gobierno Petro
Durante el gobierno del expresidente Iván Duque fueron impulsados los Proyectos Piloto de Investigación Integral, especialmente en Puerto Wilches, como una estrategia para recopilar evidencia científica antes de tomar una decisión definitiva sobre el uso del fracking en Colombia.
Sin embargo, con la llegada del presidente Gustavo Petro, la política energética tomó un rumbo diferente. El Gobierno Nacional suspendió el avance de estos proyectos y reiteró su decisión de no promover el desarrollo del fracking como parte de su estrategia de transición energética.
Esa determinación fue respaldada por organizaciones ambientales, aunque también generó críticas desde algunos sectores empresariales y de la industria petrolera, que consideran necesario explorar alternativas para aumentar las reservas nacionales de petróleo y gas.
El presidente electo reabre el debate sobre el futuro del fracking
La discusión volvió a tomar fuerza tras las declaraciones del presidente electo Abelardo De La Espriella, quien durante la campaña presidencial manifestó su intención de revisar la política energética del país y expresó su respaldo a la posibilidad de desarrollar proyectos de fracking bajo estrictos estándares técnicos, ambientales y de seguridad.
Sus declaraciones fueron interpretadas por diversos sectores como el posible regreso de esta discusión a la agenda nacional, motivo por el cual las organizaciones sociales decidieron intensificar nuevamente sus actividades de movilización y pedagogía ciudadana.
Para los líderes comunitarios, mantener informada a la población resulta fundamental, ya que consideran que cualquier decisión relacionada con el aprovechamiento de los recursos naturales debe contar con procesos amplios de participación ciudadana.
La movilización contra el fracking en Puerto Wilches también buscó enviar un mensaje a las autoridades nacionales sobre la importancia de escuchar a las comunidades que habitan el Magdalena Medio antes de adoptar decisiones relacionadas con la explotación de yacimientos no convencionales.
Con esta nueva jornada, la movilización contra el fracking en Puerto Wilches reafirma la postura de diferentes organizaciones sociales frente al futuro energético del país.
Las comunidades anuncian que continuarán las movilizaciones
Al finalizar la jornada, los organizadores aseguraron que las actividades de información y movilización continuarán en los próximos meses.
Indicaron que seguirán promoviendo espacios de diálogo, encuentros comunitarios y acciones de participación ciudadana con el propósito de mantener vigente el debate sobre el futuro ambiental y energético del país.
Los asistentes reiteraron que la defensa del agua, la pesca artesanal y los ecosistemas continuará siendo una prioridad para las organizaciones sociales del Magdalena Medio.
Finalmente, la movilización contra el fracking en Puerto Wilches dejó en evidencia que la discusión sobre esta técnica de extracción continúa generando posiciones encontradas en Colombia. Mientras algunos sectores consideran que podría representar una oportunidad para fortalecer la producción energética nacional, otros insisten en que cualquier decisión debe privilegiar la protección de las fuentes hídricas, la biodiversidad y las actividades productivas tradicionales de la región. En ese contexto, Puerto Wilches vuelve a convertirse en uno de los principales escenarios donde se debate el futuro energético y ambiental del país.