Desplazamiento forzado en Yondó tras choques entre grupos armados ilegales
La tranquilidad de las comunidades rurales del municipio de Yondó, en el Magdalena Medio antioqueño, se vio abruptamente interrumpida por una serie de enfrentamientos armados entre grupos ilegales que generaron una grave crisis humanitaria. Habitantes de varias veredas relataron momentos de tensión, miedo e incertidumbre, tras la llegada sucesiva de hombres armados pertenecientes a distintas estructuras ilegales, lo que derivó en combates que obligaron a numerosas familias a abandonar sus hogares.
Los hechos se registraron en zonas rurales donde históricamente la población civil ha convivido con la presencia intermitente de actores armados, pero la reciente escalada de violencia superó los episodios habituales. De acuerdo con testimonios recogidos en la región, la situación se agravó rápidamente, dejando a decenas de personas en condición de vulnerabilidad, sin garantías inmediatas para retornar a sus viviendas.
Este nuevo episodio de desplazamiento forzado en Yondó revive la preocupación por la seguridad en territorios donde la disputa por el control armado sigue afectando directamente a comunidades campesinas que reclaman protección efectiva del Estado.
Contexto de los enfrentamientos en la zona rural de Yondó
Presencia inicial de hombres del Clan del Golfo
Según la información entregada por la comunidad, los primeros movimientos armados se registraron en la vereda San Francisco. Allí, habitantes aseguraron que integrantes del Clan del Golfo hicieron presencia durante varias horas, generando zozobra entre los residentes. Aunque inicialmente no se reportaron enfrentamientos directos, la sola permanencia del grupo armado incrementó el temor entre las familias, que optaron por resguardarse en sus viviendas.
La presencia prolongada de hombres armados alteró la rutina cotidiana de la vereda. Actividades agrícolas fueron suspendidas, los niños dejaron de asistir a clases y muchos pobladores evitaron movilizarse por temor a quedar en medio de una confrontación. La comunidad manifestó que este tipo de situaciones se han vuelto cada vez más frecuentes, pero pocas veces con consecuencias tan inmediatas y graves.
Llegada posterior del ELN y advertencias a la comunidad
Horas después, de acuerdo con los testimonios, hombres armados del Ejército de Liberación Nacional (ELN) arribaron a la misma zona. En esta ocasión, los integrantes de este grupo se habrían reunido con miembros de la comunidad para advertir que no permitirían la instalación o permanencia de otro grupo armado en el territorio.
Este encuentro, lejos de brindar tranquilidad, aumentó la tensión. Los pobladores comprendieron que el territorio se encontraba en disputa y que un enfrentamiento era inminente. Poco tiempo después de estas advertencias, se iniciaron los combates, confirmando los temores de la comunidad que quedó atrapada en medio del fuego cruzado.
Comunidades afectadas y veredas impactadas por la violencia
San Francisco: punto de inicio de los enfrentamientos
La vereda San Francisco fue identificada como el epicentro inicial de los hechos violentos. Desde allí se reportaron los primeros intercambios de disparos, lo que provocó pánico generalizado. Familias enteras buscaron refugio improvisado mientras evaluaban la posibilidad de abandonar la zona.
Varios habitantes señalaron que la cercanía de los combates a las viviendas hizo imposible permanecer en el lugar. La prioridad fue proteger la vida, incluso si ello implicaba dejar atrás cultivos, animales y pertenencias acumuladas durante años de trabajo.
La situación en San Francisco se convirtió rápidamente en un reflejo del desplazamiento forzado en Yondó, una problemática que afecta de manera recurrente a las zonas rurales donde la presencia institucional es limitada.
Puerto Matilde y ataques con drones
Los enfrentamientos no se limitaron a una sola vereda. Según la información suministrada por la comunidad, los combates se extendieron hasta la vereda Puerto Matilde, donde la situación alcanzó un nivel aún más alarmante.
Daños materiales y viviendas destruidas
En Puerto Matilde se reportaron ataques realizados con drones, una modalidad que evidencia el nivel de sofisticación de los grupos armados ilegales en la zona. Al menos tres viviendas resultaron destruidas, dejando a sus habitantes sin techo y agravando la emergencia humanitaria.
Los daños materiales fueron significativos y, aunque no se reportaron víctimas mortales de manera oficial, el impacto psicológico en la población fue profundo. La utilización de drones generó un temor adicional, pues los pobladores manifestaron no haber enfrentado antes este tipo de ataques en su territorio.
Evacuación de familias y situación humanitaria actual
Traslado de más de 30 familias en medio del miedo
Como consecuencia directa de los enfrentamientos, más de 30 familias se vieron obligadas a abandonar sus viviendas. La evacuación se realizó en camionetas, en medio del miedo y la urgencia, sin tiempo suficiente para rescatar pertenencias esenciales.
El desplazamiento se dio de manera desorganizada, impulsado únicamente por la necesidad de sobrevivir. Niños, adultos mayores y personas con movilidad reducida fueron trasladados con ayuda de vecinos y líderes comunitarios, quienes improvisaron rutas seguras para salir de la zona afectada.
Actualmente, 38 familias permanecen desplazadas, lo que confirma la magnitud del desplazamiento forzado en Yondó, una situación que deja a decenas de personas dependiendo de la ayuda humanitaria y la solidaridad local.
Condiciones de las familias refugiadas en la casa campesina
Las familias evacuadas se encuentran refugiadas en la casa campesina, un espacio comunitario que ha servido como albergue temporal. Sin embargo, las condiciones no son las más adecuadas para una permanencia prolongada.
La falta de espacios suficientes, insumos básicos y atención psicosocial preocupa a los líderes comunitarios. Aunque se han organizado redes de apoyo local para garantizar alimentación y abrigo, la incertidumbre sobre el tiempo que deberán permanecer fuera de sus hogares genera angustia constante.
Respuesta de las autoridades y medidas de seguridad
Reunión de seguridad urgente y evaluación del riesgo
Ante la gravedad de los hechos, las autoridades locales y departamentales convocaron una reunión de seguridad urgente que, según se informó, se llevó a cabo alrededor de las 10:30 de la mañana. El objetivo principal fue evaluar la situación en terreno y coordinar acciones para proteger a la población civil.
Durante este encuentro se analizaron los reportes entregados por la comunidad y se discutieron posibles medidas para contener la expansión de la violencia. No obstante, hasta el momento, los habitantes señalan que la presencia institucional sigue siendo insuficiente frente al riesgo existente.
La falta de respuestas inmediatas incrementa la preocupación por un nuevo desplazamiento forzado en Yondó, en caso de que los enfrentamientos se reactiven.
Acciones previstas para la protección de la población civil
Las autoridades indicaron que se adelantan gestiones para reforzar la seguridad en las zonas afectadas. Entre las acciones contempladas se encuentran patrullajes, acompañamiento institucional y coordinación con organismos de derechos humanos.
Sin embargo, la comunidad insiste en que estas medidas deben ser sostenidas en el tiempo y no limitarse a intervenciones temporales. La población civil exige garantías reales que les permitan retomar sus actividades sin temor a nuevas confrontaciones.
Incertidumbre y llamado de la comunidad por garantías de retorno
Mientras tanto, la comunidad de Yondó permanece en alerta. Las familias desplazadas esperan condiciones de seguridad que les permitan regresar a sus hogares de manera digna y segura. El temor a quedar nuevamente atrapados en medio de un conflicto armado sigue latente.
Líderes sociales han hecho un llamado a las autoridades para que prioricen la protección de la población civil y eviten que este episodio se sume a la larga lista de crisis humanitarias que afectan al territorio. La población insiste en que no puede normalizarse la violencia ni el abandono institucional.
El reciente desplazamiento forzado en Yondó deja en evidencia la fragilidad de la seguridad en zonas rurales y la urgente necesidad de acciones integrales que garanticen la vida, la permanencia en el territorio y el respeto por los derechos de las comunidades campesinas.