Lo que parecía una noche tranquila terminó convirtiéndose en un nuevo episodio de inseguridad que hoy mantiene en alerta a comerciantes y residentes de la carrera 28. A las 2:11 de la madrugada, las cámaras de vigilancia captaron el momento exacto en el que una mujer retiró uno de los contadores de agua instalados en plena vía pública, antes de llegar al sector de la tienda La Cucharera.
El hecho no solo generó indignación entre los afectados, sino que volvió a poner sobre la mesa una problemática que, según la comunidad, se ha vuelto recurrente en esta zona residencial y comercial del distrito.
Robo de contadores de agua en Barrancabermeja quedó registrado en cámaras de seguridad
Las imágenes de las cámaras de seguridad son claras. En la grabación se observa cómo, en cuestión de minutos, la mujer manipula el dispositivo y logra desprenderlo de la red sin que nadie intervenga. El hurto ocurrió en una cuadra donde, según los comerciantes, la tranquilidad se ha ido perdiendo progresivamente.
De acuerdo con los afectados, no se trató de un hecho aislado. En la misma cuadra y sobre la misma acera fueron hurtados dos contadores de agua pertenecientes a inmuebles continuos, uno de ellos un establecimiento comercial. Este nuevo caso de robo de contadores de agua en Barrancabermeja evidencia un patrón que preocupa cada vez más a quienes desarrollan su actividad económica en el sector.
Los comerciantes aseguran que la modalidad es sencilla pero efectiva: los delincuentes actúan en horas de la madrugada, cuando la circulación de personas es mínima y la vigilancia resulta insuficiente. En pocos minutos sustraen los dispositivos y abandonan el lugar sin dejar rastro inmediato.
Preocupación por el desperdicio de agua tras los hurtos
Más allá del valor comercial del contador en el mercado ilegal —que según versiones sería relativamente bajo— la principal preocupación radica en las consecuencias que deja el delito. Cuando el dispositivo es retirado, el agua queda fluyendo libremente hasta que alguien detecta la situación y logra cerrar el paso.
En este caso, desde la madrugada hasta las primeras horas de la mañana, el preciado líquido se derramó de forma constante. La fuga generó la pérdida de varios metros cúbicos de agua, afectando no solo al propietario del inmueble sino también al sistema de abastecimiento.
Este nuevo robo de contadores de agua en Barrancabermeja no solo impacta económicamente a los dueños de los predios por la reposición del equipo y las reparaciones, sino que también representa un golpe ambiental. En una época donde el uso responsable del recurso hídrico es fundamental, cada metro cúbico desperdiciado resulta significativo.
Pérdida de varios metros cúbicos durante la madrugada
Comerciantes relataron que la fuga fue advertida cuando ya había pasado un tiempo considerable. Para entonces, el agua había corrido por la vía pública durante horas. La escena generó molestia e impotencia, especialmente porque consideran que este tipo de hechos pudo haberse evitado con mayor presencia de las autoridades.
Algunos residentes indicaron que el desperdicio no solo genera costos adicionales en facturación y reparaciones, sino que también puede afectar la presión del servicio en la zona, creando inconvenientes adicionales para los usuarios.
Comerciantes denuncian ola de inseguridad en la carrera 28
La situación va más allá del hurto de estos dispositivos. Los comerciantes de la carrera 28 aseguran que viven en un ambiente constante de inseguridad. Denuncian que con frecuencia son víctimas del robo de cables de cobre, tuberías de aires acondicionados y otros elementos metálicos que luego son comercializados como chatarra.
El reciente robo de contadores de agua en Barrancabermeja se suma a una cadena de hechos delictivos que, según los afectados, viene creciendo en los últimos meses. La comunidad afirma que, pese a los llamados a las autoridades, la respuesta ha sido insuficiente.
Uno de los comerciantes recordó que anteriormente fue víctima de un hurto similar y que, tras una compleja situación, logró recuperar sus elementos cuando ya eran trasladados hacia Medellín. Este antecedente refuerza la hipótesis de que detrás de estos robos podría existir una cadena de comercialización organizada.
Hurto de cables, cobre y tuberías metálicas
Los testimonios coinciden en que los delincuentes buscan principalmente materiales que puedan venderse fácilmente. El cobre y otros metales tienen salida rápida en el mercado informal, lo que convierte a negocios y viviendas en blancos frecuentes.
Para los comerciantes, el problema no radica únicamente en quien ejecuta el hurto, sino también en quienes compran estos elementos robados. Consideran que la compra irregular de chatarra termina alimentando la cadena delictiva y facilitando que estos hechos continúen.
El impacto económico para los afectados es considerable. No solo deben reponer lo robado, sino asumir daños adicionales en infraestructura, sistemas eléctricos y redes de servicios públicos.
Temor ante posibles robos de contadores de gas
Otro de los puntos que más inquieta a la comunidad es la posibilidad de que los delincuentes comiencen a sustraer contadores de gas. A diferencia del agua, una fuga de gas podría desencadenar una emergencia mayor, con consecuencias potencialmente graves para residentes y comerciantes.
El temor es latente. En una zona donde confluyen viviendas y establecimientos comerciales, cualquier incidente relacionado con gas podría generar evacuaciones, explosiones o afectaciones a gran escala.
Por ello, insisten en que el robo de contadores de agua en Barrancabermeja debe ser atendido de manera preventiva, antes de que la situación escale a riesgos más complejos y peligrosos.
Señalamientos a la compra de chatarra y falta de controles
Habitantes del sector consideran que la problemática también está relacionada con la compra de elementos robados. Según afirman, existen establecimientos dedicados a la compra de chatarra que podrían estar adquiriendo estos dispositivos sin verificar su procedencia.
La comunidad solicita controles más estrictos a este tipo de negocios, así como operativos que permitan identificar y sancionar a quienes participen en la cadena de comercialización de elementos hurtados.
El nuevo robo de contadores de agua en Barrancabermeja reaviva el debate sobre la necesidad de fortalecer la vigilancia, implementar estrategias preventivas y mejorar la articulación entre autoridades y ciudadanía.
Piden mayor presencia policial en el sector
Los comerciantes coinciden en que se requiere mayor presencia policial, especialmente en horas de la madrugada. Señalan que los patrullajes son esporádicos y que la falta de vigilancia facilita que los delincuentes actúen con tranquilidad.
También proponen la instalación de más cámaras de seguridad conectadas a un sistema de monitoreo permanente, así como campañas de denuncia y reacción inmediata ante situaciones sospechosas.
Comunidad exige acciones contundentes para frenar la cadena delictiva
La comunidad de la carrera 28 insiste en que no se trata de un hecho aislado, sino de una problemática estructural que necesita respuestas concretas. Piden operativos contra el mercado ilegal de metales, controles a establecimientos de compra de chatarra y mayor judicialización de los responsables.
Mientras tanto, el robo de contadores de agua en Barrancabermeja continúa siendo un reflejo de la vulnerabilidad que enfrentan comerciantes y residentes en este sector. La preocupación crece, no solo por las pérdidas económicas, sino por el riesgo ambiental y la posibilidad de emergencias mayores si la delincuencia continúa escalando en sus modalidades.
Los afectados esperan que las autoridades tomen medidas oportunas para frenar estos hechos que, según advierten, se han vuelto recurrentes y amenazan con seguir afectando la tranquilidad y el desarrollo comercial de la zona.